martes, 24 de noviembre de 2009

Aprender a meditar



Empieza por una creencia: " Creo que debe haber algo en la experiencia de la meditación y estoy dispuesto a dedicarle la energia necesaria para descubrirlo"
Esto es el simple reconocimiento de que la meditación, de la que quizas no sepa nada, posee un valor inherente, y la decisión de abordarla con espiritu abierto.

La meditación es entrar en nuestro interior, vaciándonos de la constante hiperactividad de nuestra mente y alcanzar la calma, buscando guia en el espacio vacio, invisible y silencioso que existe en todos nosotros. Nos ayuda a ser apacibles, a eliminar la tension, a recibir respuestas alli donde antes reinaba la confusion; y cuando se transforma en modo de vida, nos hace capaces de acudir a ese lugar de paz en cualquier momento: en una reunion de negocios, en una tragedia, en medio de una competicion atletica.

Aprender a meditar es aprender a vivir en lugar de hablar de la vida. es una auténtica concordancia con tu propósito en tanto que ser espiritual con experiencia humana.

Meditar es pasar a otro nivel de conciencia. Cierro los ojos y respiro. Me centro, vacio mi mente y empiezo a sentir el amor que hay alli cuando me tranquilizo lo suficiente como para sentirlo. En esta operación trasciendo el tiempo y el espacio y me hallo en presencia misma de Dios, y me veo en un estado de armonia y dicha que trasciende todo lo por mi conocido.
No se llega de una manera lineal y el secreto esta en que te permitas experimentarlo de primera mano; y luego vivas cualesquiera mensajes que puedas recibir. Cuando experimentas esta vivencia, conectas de manera afectiva con cuanto existe en el universo.

"No es necesario que abandones tu estancia. permanece sentado junto a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera nada mas. Ni siquiera esperes, permanece tranquilo, silencioso y solitario. El mundo se te ofrecerá de buena gana para que lo desenmascares, porque no puede hacer otra cosa, y vendrá en extasis hasta tus pies" Franz Kafka.

Extraido del libro "Tus zonas mágicas" de Wayne W. Dyler

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