sábado, 10 de julio de 2010

Cuarta entrega: Alquimia

Medita sobre algo negativo y verás como lenta, muy lentamente te va embargando la sorpresa: la tristeza se vuelve alegría; la ira, compasión; la avaricia, desprendimiento, y así sucesivamente. Es la ciencia de la alquimia interior: cómo transformar lo negativo en positivo; cómo transformar el metal base en oro.
Pero recuerda, no empieces nunca por lo positivo porque no sabes nada sobre lo positivo. Y eso es precisamente lo que mucha gente va enseñando por el mundo -"pensadores positivos" los llaman-. No saben nada acerca de la alquimia interior. No empieces por el oro, pues si ya tienes el oro, ¿cuál será el punto de partida? No tendrás necesidad de alquimia. Debes empezar por el metal base; el metal base ha de ser transformado en oro. Y el metal base es lo que tienes, lo que eres. Lo que eres es infierno, que debe ser transformado en paraíso. Dispones del veneno, que ha de ser transformado en néctar. Empieza por lo negativo.
Todos los budas han insistido: progresa via negativa, porque lo negativo trae lo positivo, y lo trae con gran facilidad. No lo persigas ni trates de imponértelo. Si empiezas por lo positivo, tal como predican los llamados pensadores positivos, acabarás siendo un farsante. ¿Qué piensas hacer? ¿Vas a empezar con alegría? Puedes empezar sonriendo, pero esa sonrisa será dibujada: sólo estará en los labios; ni siquiera a flor de piel.
Empieza por lo negativo y no tendrás ninguna necesidad de pensar en lo positivo. Si meditas sobre lo negativo, si profundizas en ello hasta su raíz más profunda, de repente se produce una explosión: lo negativo se desvanece y aparece lo positivo. En realidad siempre ha estado allí, oculto tras lo negativo. Lo negativo no era más que un refugio. Lo negativo era necesario porque todavía no eras lo bastante digno; lo negativo era necesario para que pudieses hacerte merecedor de recibir lo positivo.


Osho
El ABC de la Iluminación

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