viernes, 25 de junio de 2010

Segunda entrega: Anhelo

El deseo es objetivo; el anhelo no. El anhelo se refiere a lo que tiene ganas de explotar dentro de ti. Es interior; subjetivo. Si una rosa quiere convertirse en loto, es un deseo; pero si la rosa desea ardientemente llegar a ser una rosa, es un anhelo. Si la semilla quiere brotar y convertirse en un árbol es un anhelo. Es perfectamente admisible; es como debe ser. Pero si la semilla quisiera convertirse en una mariposa, sería un deseo.
El deseo es absurdo; el anhelo es existencial. El anhelo es bueno; el deseo es peligroso, y como la diferencia es tan sutil, conviene estar muy alerta.
Anhelo es la eclosión de lo interno; deseo es la acumulación de lo externo. El hombre desea dinero; el hombre anhela la meditación. El hombre desea poder; el hombre anhela la pureza. El hombre desea conocimiento; el hombre anhela la conciencia. El hombre desea el mundo; el hombre anhela a Dios.
Todo lo que en ti es intrínseco es anhelo. Desvía tus energías del deseo al anhelo. El anhelo es ralización.


Osho
El ABC de la Iluminación

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